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El juego de asociaciones como: pasivo-agresivo, seducción-irrupción, y en fin, masculino-femenino, constituyen la libertad del cuerpo como el juego mismo de respuestas emocionales que tienden a armonizar, esto es, a la vieja necesidad del "buen humor" como el mejor correctivo del fanatismo, la simple solución imprevista de una tensión o de un contraste.
Platas descarga, entre ese complejo erotismo de la fisiología, el sentimiento del placer como deseo natural y de la geometría como técnica animada; ese mecanismo que da al cuerpo humano el pensamiento, o una persona que da la impresión de una cosa, lo cómico con todo su poder correctivo, con su dualidad estética.
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